© Richard Bailey & Asoc. 2018

De la Imagen a la Reputación

“Las dos cosas más preciadas de este lado de la sepultura son nuestra reputación y nuestra vida. Pero es para lamentarse que el más despreciable murmullo puede privarnos de una y ser el arma más debilitadora de la otra", Charles Caleb Colton.

 

Hoy en día, cuando el mercado es cada vez más competitivo y obtener un lugar privilegiado es una ardua tarea, se debe apostar a diferentes acciones y atributos que lleven a las organizaciones a la creación de valores agregados y diferenciadores únicos que los posicione con sus audiencias objetivo.

Cada vez, la imagen y la reputación corporativa adquieren un mayor valor en el mundo empresarial, por ser quienes apoyan a las organizaciones a encontrar un sitio único dentro de su entorno. Para contar con este espacio ideal, la imagen debe estar siempre acompañada de la reputación, pues sin ella, la imagen vale poco, pero que al conjuntarse, se genera una opinión sobre las empresas más sólidas y a pesar de contratiempos y/o malos momentos, ésta puede mantenerse fuerte y soportar "golpes bajos".

Para alcanzar este posicionamiento, la comunicación juega un papel importante, pues a través de ésta se difunde la imagen y reputación corporativa; por medio de esta imagen y reputación, se crean percepciones que conllevan a actitudes positivas o negativas, y que ayudan a las empresas a alcanzar un lugar privilegiado, o por el contrario, afectan todos los esfuerzos realizados. 

Imagen y reputación corporativa, complementándose para apoyar a los objetivos de negocio de una compañía

Pero, ¿qué son la imagen y la reputación corporativa?,  ¿cuáles son sus diferencias? Por un lado, la imagen es la representación y apariencia de cosas, organismos o personas que puede o no puede estar basada en la realidad y que llevan a cierto comportamiento y preferencias, por lo tanto, al posicionamiento; sin embargo, para que esta imagen no sea efímera, es necesario contar con particularidades innegables y coherentes detrás.

La imagen produce un juicio de valor que empuja a diferentes actitudes de aceptación o rechazo de lo percibido, por ello es importante mantenerla vigilada y en continuo cuidado.

Por otro lado, la reputación corporativa va más allá; es el recurso más valioso generado a través de percepciones que llevan al reconocimiento del carácter y rasgos, refleja comportamiento y acciones institucionales y personales, por lo que debe ser protegida a través de un plan estratégico. La reputación genera poder, credibilidad, además de un mayor número de herramientas de convencimiento para influir en la opinión pública.

La reputación corporativa va de la mano con el desempeño, el cumplimiento, en una palabra, la reputación corporativa está intrínsecamente ligada con el comportamiento y es consecuencia de éste. Generar una buena reputación es un proceso de largo plazo y que debe estar basado en información veraz y real de la compañía y en la acumulación de factores diversos, como la relación con el personal, responsabilidad social, servicio y satisfacción del cliente, relación con todas y cada una de sus audiencias objetivo, así como concordancia entre filosofía, misión y visión con las acciones realizadas. Adicionalmente, es necesario contar con creatividad, dinamismo y visión para cambiar paradigmas y actitudes al entorno en general.

Las diferencias entre una y otra son sutiles y básicamente, pueden traducirse en la evolución de la imagen hacia la reputación corporativa. Sin embargo, es importante resaltar los contrastes entre una y otra y que son los que las ponderan:

 Cabe destacar que ambas son importantes para obtener cierto lugar, sin embargo, la reputación corporativa es más duradera y por ende, es la que conlleva con mayor solidez al posicionamiento de las organizaciones.

El valor de la reputación

¿Cuál es la influencia de la reputación en el sector empresarial?,  ¿por qué su importancia? Actualmente, la reputación dentro de las organizaciones se ha venido consolidando como el principal activo intangible de las empresas y es un atributo decisivo en la valoración económica de las empresas.

Los valores, el planteamiento ético, las actitudes y responsabilidad social, y el proceder que una compañía refleja y muestra al exterior a través de cualquier medio, influye en el comportamiento y preferencia de las personas, organizaciones y grupos que con ella se relacionan. Si lo que se percibe de ésta y crea un conjunto de ideas positivas, se genera una acción de acercamiento e intención de relacionarse con ésta. En caso contrario si las ideas son negativas, la acción será de rechazo.

Sin embargo, actualmente existen riesgos potenciales que pueden afectarla. Por ello, es necesario demostrar, a través de la transparencia y el buen funcionamiento de las empresas, cierta responsabilidad, compromiso y honestidad para ser merecedor de una buena reputación.

Un número cada vez mayor de empresas refleja que en la actualidad la reputación es parte del proceso de trabajo del día a día. Los valores corporativos son establecidos por elementos intangibles como la imagen o la filosofía de la empresa. A medida que las organizaciones valoran la importancia de la reputación, se hace evidente que obtener posicionamiento ante sus audiencias clave, se logra a través de un prestigio.

Por esto, la reputación es invaluable, pues ella acerca o aleja a las empresas de sus audiencias objetivo, por lo que para favorecerse de la fidelidad de estas audiencias, debe prestársele especial atención y cultivarla constantemente.

Es así, que muchas son las ventajas competitivas que una compañía puede obtener a través de una buena reputación, como mejores resultados financieros, preferencia y lealtad de clientes, aumenta su valor comercial; pero más allá y conjuntando todo esto, se crea un factor que se puede llegar a convertirse en Liderazgo.

 

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